miércoles, 13 de agosto de 2014

Caracoles (limpieza y conservación)

Bueno, como nos dimos prisa en degustar los caracoles, no hubo bote congelado que valga.En cuanto tenga alguno, lo exhibo  :D

Si teneis la suerte de vivir en un sitio dónde podais conseguirlos o, en su defecto, conoceis a alguien que os pueda surtir, procurad comprar en cantidad porque pueden congelarse y disponer, así, de una buena reserva  (la última vez compré y preparé 10 kilos....¡qué hinchón de limpiar, mare mía!).

Hay quien los deja casi una semana, para que se "purguen" bien. Eso hace que adelgacen en exceso así que os aconsejo que los tengais 3 o 4 días máximo desde la recogida. Podeis espolvorearlos de harina para que se limpien bien "por dentro" al comerla.

La parte más cochina y desagradable es limpiarlos con varias aguas en las que se habrá añadido un par de buenos puñados de sal y un buen chorro de vinagre. Se frotan ligeramente unos contra otros para que las cáscaras también queden bien limpias.
Una vez limpios, ponedlos en una cacerola con agua limpia en la que quepan muy holgados. De ser necesario, hacedlo en varias tandas ya que así tienen espacio para sacar bien el cuerpo.

Ponedlos al fuego,suave al principio para subirlo de golpe luego y que no les de tiempo a esconderse; a veces también da resultado mantener el fuego bajo/medio. Cuando empiece el agua a hervir bajad el fuego a mínimo y dejadlos un par de minutos más o menos (yo me guio mucho por la espuma: a la que amenaza rebosar la olla, los apago). Luego ponedlos en el fregadero (yo, para proteger las cañerías, le doy al agua fría de antemano)  y lavadlos bien, desechando esa primera agua.

Ponedlos de nuevo en la cacerola con agua limpia que los sobrepase dos o tres dedos, algo de sal, una buena rama de hierbabuena o menta, una rama grande de tomillo y tres o cuatro ajos con su piel, ligeramente machacados de un solo golpe (estas cantidades serían validas para unos dos kilos, más o menos, de caracoles) .Cuando empiece a hervir, bajais el fuego al mínimo y lo dejais dos o tres minutos.
Apagad el fuego y, cuando se enfríe un poco, quitad los ajos y todas las hierbas.

Pasadlo a botes de cristal junto a su caldo sin acabar de llenarlos (dejad un espacio de un dedo o dedo y medio para evitar que estallen al congelarse). Cerrad los botes, aún calientes, poniéndolos boca abajo, y dejad que se enfríen (esto ayuda a crear un cierto vacío). Luego metedlos en el congelador.

No olvideis que los caracoles deben de quedar bien cubiertos por el caldo para evitar que se resequen y que no debeis de excederos con la sal ya que algunas recetas precisan del mismo caldo de los caracoles y. al concentrarlo, quedaría salado.
Espero que estas indicaciones resulten útiles a los aficionados a los caracoles.


¡¡¡BUEN PROVECHO!!!







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